Ella escoge un cuento, yo ya me los sé de memoria, pero dejo que lo lea despacio y en voz baja, como sólo ella sabe hacerlo. Me voy quedando dormido con el sonido de su voz; estoy tan cansado,,, Cierro los ojos y empiezo a soñar, pero aún puedo escuchar el sonido de su respiración, fuerte, mientras en sueños le digo: Buenas noches, princesa.
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